El pez, o la trucha, en los bordados de la Sierra de Francia tiene un significado principal relacionado con la fertilidad y la abundancia femenina. Además de este simbolismo, el motivo también se utiliza como amuleto de protección.
A menudo, se encuentra en las esquinas de los bordados, entrelazado con motivos florales, lo que refuerza su conexión con la naturaleza y la vida. La trucha se encuentra también en el traje de novia, de vistas o dádivas, como talismán de plata con una simbología similar a la del bordado.